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Kevin, un canario atrapado en Tailandia: «Me obligan a irme pero no tengo opción de hacerlo»

Fue a Tailandia y a cinco días de renovar la visa le robaron el pasaporte, hasta ahora no ha podido salir del país debido a problemas burocráticos con las instituciones de inmigración del país asiático y tampoco se lo están poniendo fácil en la embajada española de este país asiático. Esta es la historia de Kevin, un joven de Fuerteventura que actualmente reside en Filipinas. La odisea por la que está pasando el majorero es una cadena de infortunios que lo han llevado a estar de manera ilegal en territorio tailandés.

Todo comenzó cuando en noviembre del año pasado viajó allí para hacer un voluntariado. Esperaba poder volver a Filipinas a mediados de este mes, y ya tenía los pasajes reservados. La pesadilla de Kevin comienza cuando a cinco días de tener que renovar su visa le roban el pasaporte.

Acudió a la embajada española para que le hicieran un pasaporte de emergencia, a priori, eso sería suficiente para poder viajar. El problema surgió cuando el canario tuvo que realizar un segundo trámite con los agentes de inmigración tailandeses. Kevin necesitaba que traspasaran sus sellos de salida y entrada al país, que estaban en su anterior pasaporte, al que acababa de recibir. Desgraciadamente, los agentes de la policía ni le removieron las estampas, ni le extendieron la visa.

Penalización diaria

El canario tenía que salir del país, y en caso contrario, se vería obligado a pagar una penalización diaria de 15 euros por cada jornada que estuviera de más en el país. En plena crisis del COVID 19, los países cercanos a Tailandia ya habían cerrado sus fronteras a los extranjeros. “Me obligan a irme, pero no tengo opción de hacerlo”, relata Kevin.

Ante esta situación, decidió volver a la embajada española para explicar su caso. La respuesta que recibió fue que ellos no podían hacer nada y que comprase un vuelo a España. Sin embargo, el pasaporte seguía sin la estampa, por lo que no podía volar, a eso se suma los altos precios de los vuelos. Le recomendaron que volviera a inmigración tailandesa, pero volvió a recibir una respuesta negativa. Lo que le obligó a volver a la embajada por tercera vez y pedirles que elaborarán una carta pidiéndoles que le dejaran salir del país. Le dijeron que si la aceptaban le enviarían un e-mail.

La situación sigue estancada a día de hoy

Actualmente, sigue esperando por ese correo electrónico. “Me he quedado en un ciclo donde la embajada española no me hace la carta, e inmigración tailandesa no me pone la estampa ni me renueva la visa”, cuenta. Ya son casi 600 euros acumulados de estancia de más, y podría llegar a tener problemas judiciales si permanece en esta situación más de 40 días.

“Estoy subsistiendo con el dinero que me ha enviado mi madre y los pocos ahorros que me quedan, pero no sé cuánto más podré aguantar”, dice el joven. Kevin sigue a la espera de que se solucione este problema y que Filipinas deje de posponer la fecha de apertura de sus aeropuertos.

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