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LA ERMITA EN LA MONTAÑETA.

De acuerdo con el modo de vida del momento y siguiendo los cánones del Derecho
Canónico, el 4 de junio de 1690 el Alcalde y Regidor Perpetuo de la Isla Juan de Vitoria
y Vélez de Guevara y su esposa María del Pino Acosta Luján fundan en unos terrenos
hacía el Sureste del casco de Guía, cerca del inicio del Barranco de las Garzas, tierras
que son de su propiedad y que incluyen una pequeña loma o montañeta, una ermita
consagrada al Santo Precursor San Juan Bautista. En la escritura de fundación exige a
sus sucesores “la celebración del culto y aseo”, además de “una misa cantada el día del
nacimiento de San Juan Bautista” 5.
Su ubicación se encuentra en la cima de la mencionada loma rocosa, razón por la cual
esta ermita sería conocida como San Juan de la Montañeta.
El modo en que fue construida se ajusta a la tradición insular: domina la sencillez del
conjunto hecho en mampostería, que mide unos 68 m2, en el que, como elementos que
la singularizan, además de la ubicación elevada destaca el pórtico almenado que corona
el frontis (una de las almenas laterales sirve como campanario). Su única puerta tiene
arco de medio punto que está apoyado con jambas destacadas de cantería. Todo el
templo está rodeado de bancos adosados o poyos.
Su interior tiene artesonado ochavado con tirantes de sujeción decorados con lacería. El
techo tiene curiosidad al añadido de varios relieves con forma de querubines.
Otros elementos del interior son el retablo, que no es tal, pues se trata de un efecto de
engaña ojos pictóricos sobre la pared del fondo, así como la pila de agua bendita con
ornamentación en volutas que recuerda la de la ermita de San Sebastián del casco
urbano.
Dado el lugar estratégico en que se encuentra el Santuario, a la población aledaña se le
conocería pronto con el topónimo de San Juan, importante zona agrícola de la comarca
del noroeste insular, que llegó a aparecer como punto de referencia en algunos mapas en
distintos momentos.
Este sitio sería visitado por distintas autoridades eclesiásticas, como la del obispo
Antonio Tavira (1793) y José Romo (1836).
Pero la ermita no siempre gozó de esplendor, ya que en distintos momentos de su
historia fue objeto de abandono (fines del siglo XVIII, década de 1820…). Así se
encontraba al llegar 1900, a la sazón convertida en pajar, razón por la que su nueva
propietaria, María Antonia Aríñez Padrón, y su esposo Luis Molina Rodríguez se
empeñan en rescatarla respetando sus elementos arquitectónicos tradicionales. Esta
señora, que con cariño era conocida como “Mariquita Antonia”, tiene su nombreperpetuado en una inscripción que figura en el escalón superior de la escalinata que
lleva a la plaza donde está la ermita, con fecha de 1927.
La señora Aríñez puso el templo al servicio del barrio en el que se encuentra. Para ello
adquirió una pequeña imagen de San Juan Bautista niño (modalidad que se conoce
popularmente como “San Juanito”), al parecer traído desde Artenara, imagen que todo
el año está en su trono de baldaquino con columnillas salomónicas. El titular, por
decirlo de forma coloquial, tiene su “pareja” en una escultura también de pequeña escala
y de candelero que representa a Santa Bárbara.
Ambas santidades siempre están juntas, ya que esta última acompaña al titular en su
procesión de junio y San Juan hacía lo mismo en la desaparecida salida en diciembre de
la Abogada contra los truenos y Patrona de astilleros.
La ermita contaba también con otras dos imágenes, estas aún de menor tamaño y de
factura popular: el Niño Jesús y San Antonio de Padua.
Es tan acogedor y espectacular el paraje de La Montañeta que no es extraño que
distintas parejas lo eligiesen como su lugar de casamiento.
Dicen que la historia se repite, y ahora una vez más se demuestra. Este marco singular
es nuevamente objeto de desidia. A pesar de que recientemente ha sido propuesto como
Bien de Interés Cultural (BIC), incomprensible y lamentablemente ha sido víctima de
varios actos vandálicos, razón por la cual las imágenes del titular y de Santa Bárbara
han sido trasladadas a otro edificio de uso social (no han tenido la misma suerte las
otras imágenes), mientras el entorno de la Montañeta, con su ermita de más de tres
siglos de Historia agoniza, algo que, por su trayectoria, no merece.

 

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