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Germán López: “La limitación no está en el instrumento sino en ti como músico”

El día 17 de julio el timplista ofrece un concierto en la versión ‘online’ de
la iniciativa Patio Encantados de la Casa Museo León y Castillo de Telde

Quentin Crisp recorre las calles de la Gran Manzana con su acento inglés y su
bastón. Es la historia que su amigo, el cantante y compositor Sting, cuenta en su
tema ‘Englishman in New York’. Relato que parecía premonitorio para el
timplista Germán López, no solo porque algunos años más tarde haría su propia
versión del tema, sino porque a la vez que recorría las calles de Manhattan, con
su acento canario y su timple bajo el brazo, una de sus estrofas le sería familiar:
”sé tú mismo, no importa lo que digan”.
Al canario se lo enseñó su maestro José Antonio Ramos y desde entonces su
timple recorre el mundo geográfica y musicalmente. El viernes, 17 de julio, a las
20:00 horas, Germán López, ofrece en el marco de la iniciativa ‘online’ Patios
Encantados, en su plataforma de YouTube, un concierto con los tres
ingredientes que conforman su música: composiciones propias, temas basados
en la música tradicional canaria y versiones de temas muy conocidos. Esto
último se ha convertido en un hábito, con un solo objetivo, el que cualquiera
reconozca la música a través de la particularidad del timple.
No ha parado durante el confinamiento, le ha tocado adaptarse, como a todos,
a esta situación, y él, además, la ha aprovechado para seguir experimentando.
Germán López: La cosa es estar activo y al final cogí carrerilla. La primera
sensación que tuve con esta pandemia fue de mucha frustración porque ves que
toda tu actividad queda cancelada hasta nuevo aviso, lo que genera
incertidumbre y no puedes trabajar por mucho que quieras. Al principio me
costó hacerme a la idea, no tanto por no tener público sino por el hecho de
tocar a timple solo, como voy a hacer en Patios Encantados Online. Yo
normalmente toco con otros músicos y, sí, uno o dos temas a timple solo. Pero
fue muy bonito porque probé y es una manera de reinventarse. Pero sí, es raro

cuando, por ejemplo, terminas una improvisación con un ritmo muy intenso y
de repente te encuentras con el silencio del salón de tu casa.
Durante el tiempo que hemos estado confinados hemos estado acompañados
online por la cultura, por la música.
Sí, para mí ha sido todo un descubrimiento. Para empezar la idea de hacer
música en streaming, que es algo que hace unos meses no nos planteábamos.
Son nuevas vías de comercialización que se están estableciendo y me parece
muy positivo. Sí que hay que buscar la manera de tener un cierto control desde
el punto de vista comercial, creo que es una vía muy interesante. Durante el
confinamiento hice varios conciertos para el mercado asiático a través de
plataformas online. Ya el año pasado grabamos un disco con músicos chinos,
estuvimos en Corea del Sur y tenemos muchas ganas de seguir trabajando allí
porque hay mucha curiosidad.
Quedaba una semana para que iniciaras una gira por Estados Unidos cuando
llegó el confinamiento.
Sí, la gira quedó cancelada. Ahora estoy a punto de sacar nuevo disco, aunque
es un proceso lento y afortunadamente he podido seguir trabajando con ‘Canela
y limón’, mi último trabajo. Los últimos cuatro años hemos estado muy
centrados en la proyección internacional, sobre todo en Estados Unidos y
Canadá, también hemos dado el salto a Asia. Es muy bonito, más allá de la
experiencia vital de viajar y conocer a músicos de otras partes del mundo es una
manera de ver cómo la música, el timple es recibido en lugares donde este
instrumento es desconocido. Entras en un contexto cultural y social muy
diferente al nuestro y creo que tu creatividad se ve enriquecida.
Experimentas con diversos estilos musicales, la última aventura ha sido con la
música electrónica.
Sí, quien me lo iba a decir a mí, hace unos años. (Risas). Aunque yo siempre
estoy muy vinculado a la música tradicional porque creo que siempre debemos
saber de dónde venimos y es muy importante contextualizar el timple, situarlo
históricamente un contexto determinado. Lo que no significa que se puedan
hacer también otras cosas más experimentales. El timple es un instrumento
abierto a cualquier música que quieras hacer, pero sí me gusta situarlo,
especialmente cuando voy fuera y comento que, por ejemplo, el tema que
acabo de tocar es de Michael Jackson, pero que el timple viene de un lugar que
son las Islas Canarias, donde es el instrumento más representativo. Trato de
establecer un hilo conductor y una conexión con nuestro arraigo cultural. La
experiencia ha sido hasta ahora alucinante, los primeros sorprendidos somos
nosotros porque no te esperas esa acogida o que alguien se acerque para

interesarse por cómo se afina y se toca o te pregunte dónde están las islas…, y
eso en Nueva York o en California. Para mí es un privilegio muy grande, yo vivo
todo esto como un regalo, porque podría no estar ocurriendo.
En ‘Canela y Limón’, junto al guitarrista Antonio Toledo, es con el flamenco
con lo que experimentas.
A mí el flamenco siempre me ha interesado mucho y por eso la conexión con
Antonio es muy alta, que, al ser gaditano, lo conoce muy bien. El flamenco
siempre está presente, no el flamenco puro, porque yo no soy flamenco ni lo
pretendo, ni tengo ese arraigo, pero sí me siento muy atraído por esa riqueza
rítmica y a esa mezcla de elementos. Me gusta mucho la experimentación que
se produce en la parte rítmica que tiene el flamenco con la que tiene nuestro
folclore, que no tiene nada que ver uno con otro y justo ahí estaba el reto para
mí, en ver si podían casar de alguna manera y el resultado ha sido muy bonito.
Hay una malagueña que la hacemos con un tanguillo que es un palo (ritmo)
originario de Cádiz; una isa que mezclamos con una bulería. Es un proceso
precioso en la parte creativa inicial y luego al llevarla al directo con esa
complicidad que tengo con Antonio Toledo pues es fantástico.
El día 24 de julio, en el Teatro Cuyás, te podremos ver en otro registro junto a
Yul Ballesteros.
Sí, y tengo que decir que estoy muy agradecido porque no se nos ha olvidado y
aquí en Gran Canaria se están haciendo muchísimas cosas. Estaré con Yul para
acercarnos al jazz y mezclarlo con temas pop en este caso y, en agosto,
estaremos en Tenerife con el proyecto ‘Islas’, también de Yul Ballesteros. Espero
que poco a poco vayan saliendo más cosas y poder seguir dedicándome a esto
porque la vida está complicada en estos momentos.
Tu maestro fue José Antonio Ramos, ¿qué crees que te diría?
Te sorprendería saber que es algo que siempre me pregunto cuando hago
cualquier cosa. Él siempre es y sigue siendo mi referente musical, a pesar de que
hayan pasado ya doce años de su fallecimiento. José abrió el camino de todo
este trabajo experimental y de que con un timple en la mano se puede hacer lo
que quieras. Esa fue la semilla que plantó “intenta lo que quieras que si no te
gusta o no te sale bien, no pasa nada, a por otra cosa”, porque la limitación no
está en el instrumento sino en ti como músico. Esa ha sido mi premisa para
funcionar siempre, por eso me gusta mucho relacionarme con músicos de todos
lados, con cualquier instrumento y cualquier estilo. Yo espero y deseo que,
donde quiera que él esté, se sienta orgulloso de los pasos que he ido
recorriendo, porque para mí de una manera muy íntima, ya solo dedicarme a
esto y decir que soy timplista significa mucho en mi evolución personal, y se lo

debo a él, le estoy muy agradecido por toda su influencia y ese ímpetu de que
hay que intentar las cosas, luchar por los sueños porque se pueden cumplir.

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