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«Estamos reventados. No hemos dormido nada y no damos abasto para atender todo»

Solo 20 trabajadores atienden al millar de turistas del hotel en cuarentena por coronavirus de Tenerife. Entre los turistas hay ingleses, alemanes y españoles. La mayoría son personas de mediana edad pero también hay matrimonios jovenes, niños y bebés.

Solo 20 trabajadores de una plantilla de 200 atienden a los casi mil turistas que permanecen en cuarentena en el hotel H10 Costa Adeje Palace. Las excepcionales circunstancias han obligado a que deje de ofrecerse el servicio de bufé, no se estén haciendo las 480 habitaciones que están ocupadas actualmente ni se dé el servicio de habitaciones. Y los turistas han entendido perfectamente la situación. Así todo el trabajo es enorme porque hay que seguir dando desayunos, comidas y cenas en forma de picnic, además de atender a los turistas que han asumido con resignación el encierro.

Pilar Díaz (nombre ficticio) es una de las trabajadoras que está en cuarentena desde el lunes noche en el hotel H10 Costa Adeje Palace. A las diez de la noche, poco antes de que acabara su turno de tarde, llegó la Policía Nacional para comunicar que uno de los huéspedes del hotel, un médico italiano que llevaba cinco días alojándose con ellos, había dado positivo en coronavirus y que desde ese momento no podían salir del hotel y nadie podía entrar. Asegura que todos en el hotel recibieron la noticia con tranquilidad aunque inicialmente no pensaron que iba a estar 15 días «encerrados».

Según explica, el trabajo que vienen desarrollando desde el lunes es «enorme» para lograr que los turistas estén lo más cómodos posibles pese a la situación. Pilar relata que la ayer domingo se ofreció a los huéspedes del hotel el desayuno en el restaurante, lo que conllevó un gran trabajo. «Estuvimos recogiendo durante toda la mañana. Era ya la hora de comer y aún no habíamos terminado», señala.

Al mediodía se llevaron las bolsas de picnic por parte del personal a las 480 habitaciones que están ocupadas pero ya por la noche, y con las medidas de seguridad adoptadas (con mascarillas y guantes), fueron los propios turistas los que bajaban a recogerlas. «Estamos reventados. No hemos dormido nada y no damos abasto para atender todo», indica Pilar, que reconoce que en algunos momentos «ha llorado» al verse superada por la situación.

La noticia de la cuarentena sorprendió a 14 trabajadores en el hotel, que se encuentra rodeado por un cordón policial. Los trabajadores a los que les tocaba ayer entrar a trabajar acudieron al establecimiento. La policía les advirtió de que si entraban era bajo su responsabilidad ya que accedían a una «zona de riesgo» y el que entrara no podría salir hasta que se desactivara el protocolo de emergencia sanitaria. Seis trabajadores dieron el paso y entraron a echar una mano a sus compañeros y atender a los turistas que tendrán que permanecer encerrados al menos 14 días, que es el tiempo estipulado para de control para ver si desarrollan el virus. Esto elevó la plantilla total a 20.

Junto a ellos desde ayer hay un dispositivo médico integrado por doctores, enfermeras y sicólogos. Varios familiares de los trabajadores que están retenidos en el hotel acudieron ayer a las puertas del establecimiento para poder hablar y ver a sus seres queridos pero no pudieron. «Estamos nerviosos. Espero que esto se queda en un susto», decía en el exterior la hermana de una de las empleadas. Los turistas son fundamentalmente de tres nacionalidades ingleses, alemanes y españoles y la mayoría son de mediana edad, aunque también hay matrimonios jóvenes con niños e incluso bebés. Todos ellos están desde ayer confinados en sus habitaciones. Según Pilar, los turistas están tranquilos y se han tomado la cuarentena con resignación. «Tratamos de hacer lo posible para que se sientan lo más cómodos posibles pero no podemos dar más de sí», manifiesta Pilar.

Temor a las consecuencias para el turismo si el contagio crece

El vicepresidente de la Confederación Española de Agencias de Viaje (CEAV), Rafael Gallego, aseguró ayer que aún es temprano para conocer el impacto que podrá tener los dos casos de coronavirus confirmados en Tenerife sobre el sector turístico. «Hay que esperar para ver cómo evolucionan los mercados pero es impactante ver un hotel bloqueado con mil turistas. Habrá que esperar a los próximos días para ver si se producen cancelaciones o cambios en las reservas», apunta Gallego.

El vicepresidente de CEAV contempla la posibilidad de que haya consecuencias viendo lo que está ocurriendo a nivel general con las reservas. Según los datos que maneja, las reservas para viajar a nivel general han caído un 40%. «Se ha despertado una psicosis a viajar en todo el mundo y hay que lanzar el mensaje que tanto Canarias como España está preparada para atender cualquier situación de este tipo», manifiesta. Finalmente, Gallego demanda a las autoridades transparencia a la hora de informar sobre los acontecimientos.

Finalmente y preguntado sobre quién tendrá que abonar los gastos extra de los turistas en el hotel de Tenerife, Gallego considera que deben ser los seguros de las agencias de viaje quienes se hagan cargo. El precio de la habitación doble en este hotel supera los 150 euros.

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